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Villa Constitución 21/04/2026

“Lo que ocurre en la escuela es el síntoma de una degradación social más compleja”

El psicólogo Nicolás Papalía analizó el episodio del arma en la Escuela Normal y brindó herramientas para que las familias puedan detectar señales de alerta y prevenir conductas violentas.



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Luego del episodio registrado en la Escuela N° 205 “Nicasio Oroño”, donde un alumno de 15 años ingresó con un revólver al establecimiento, el abogado, psicólogo y escritor Nicolás Papalía analizó la situación desde una perspectiva que trasciende las paredes del aula. Entrevistado en El Show de la Noticia, el especialista opinó que estos hechos no son fenómenos aislados ni exclusivamente escolares, sino que funcionan como un reflejo de lo que circula en las familias, los medios, las redes sociales y la política.
Papalía introdujo el concepto de “legalidades internalizadas”, explicando que hoy existe un debilitamiento de la noción de límites. Para el profesional se perdió la idea compartida de que el otro merece ser cuidado y que no todo está permitido. “Los adultos muchas veces estamos desbordados y las instituciones cuestionadas por discursos sociales que fomentan la violencia y la descalificación, donde el otro deja de ser un semejante y pasa a ser un objeto a dominar o excluir”, señaló.
Al ser consultado sobre la gravedad del caso local, el Licenciado fue rotundo al afirmar que las consecuencias del hecho no descartan su peligrosidad. “Es igual de grave aunque el arma no haya funcionado”, sostuvo, explicando que los jóvenes crecen hoy en una sociedad que les enseña que la violencia es un modo habilitado de vinculación. En este sentido, remarcó que si los chicos ven a altas autoridades agredirse aprenden que ante cualquier conflicto escolar la violencia es una respuesta válida.
En el tramo final de su análisis, Papalía hizo especial hincapié en la prevención y en las señales que adultos y docentes deben observar para evitar que estas situaciones escalen. El especialista subrayó que ningún acto de violencia surge de un día para el otro, sino que se construye cotidianamente, por lo que la detección temprana es fundamental.
El punto central para las familias es observar la red de contención del adolescente. “Aunque en esta etapa tienden naturalmente a aislarse de los adultos para construir su identidad, es vital detectar si mantienen otros grupos de referencia reales”, explicó. A su vez recalcó que los padres deben encender una alarma ante comportamientos de aislamiento extremo, donde el joven se cierra y deja de tener interacciones fuera de las pantallas.
Papalía advirtió que cuando los vínculos están mediados exclusivamente por redes sociales, se pierde la capacidad de “tramitar emocionalmente” los problemas. “Cuando hay una imposibilidad de procesar esas emociones, la descarga termina siendo a través de la violencia física o el acoso escolar”, señaló. Por ello, recomendó estar atentos a cómo opera su vínculo con el grupo de pares y si participan de actividades escolares o sociales que les brinden pertenencia, permitiéndoles manifestar lo que les sucede antes de que el malestar se convierta en una acción violenta.