NOTICIAS


NOTICIAS


Villa Constitución 19/05/2026

El valor del tiempo y la gratitud como filosofía de vida

El inspector y realizador audiovisual repasó su vida en una emotiva charla retrospectiva. A través de sus vivencias cotidianas, dejó una profunda reflexión sobre el arraigo a su pueblo natal y el verdadero significado de los lazos humanos.



  • COMPARTIR

Jorge Valido lleva a su pueblo en el ADN. Nació, se crio y formó su propia familia en Empalme Villa Constitución, ese rincón del mapa que elige y defiende todos los días por una condición que para él es vital: “La tranquilidad no se negocia”. Allí caminó su infancia y su adolescencia, transitando las aulas de la Escuela N° 644 “Bartolomé Mitre” y, más tarde, las de la Escuela N° 234 “Justo José de Urquiza”.
Al terminar la secundaria, la fisonomía de sus deseos empezó a perfilarse detrás de los micrófonos. Sintió una fuerte vocación por el mundo de la radio y no dudó en hacer los esfuerzos necesarios para abrirse camino, alternando el estudio con los más diversos oficios. “Quería ser locutor de radio, me gustaba mucho y lo practicaba. Me puse el propósito de estudiar y lo hice. Tuve muchos trabajos, tengo un currículum muy grande, pero fueron empleos eventuales que servían para lograr mis objetivos, hasta vendedor ambulante en Rosario”, recuerda sobre aquellos años de permanente movimiento.
Esa búsqueda constante lo llevó a una rutina de doble empleo que mantuvo durante décadas. En 1986 ingresó a trabajar en la Comuna de Empalme, logrando la planta permanente en 1991 como inspector de tránsito e inspector general. Pero los medios seguían tirando, y paralelamente se incorporó al viejo Canal 6 de Arroyo Seco (que luego se convertiría en Cablevisión). 
En la televisión regional pasó diez años frente a la pantalla, conduciendo el noticiero diario. Sin embargo, el destino le tenía guardada otra pasión en el mismo set de grabación: el trabajo detrás de escena. “Un buen día le dije a mi compañero camarógrafo: 'Invirtamos los roles, yo te voy guiando con las preguntas, vos tenés el micrófono y yo no salgo tanto en cámara haciendo las notas'. Ahí empecé a manejar la cámara y me empezó a gustar. Después de diez años de conducir el noticiero, cuando todo pasó a Cablevisión, dejé la conducción y comencé a trabajar como camarógrafo en eventos sociales y acontecimientos”, relata sobre esa reconversión técnica que disfrutó durante otra década completa.
Tantos años en la calle, entre la gestión comunal y las cámaras, lo rodearon de un sinfín de conocidos. Pero para Jorge, la palabra amistad tiene un peso específico y una frontera muy clara que se mide en un valor intangible. “Tomo la amistad desde el momento en que una persona me regala tiempo. Plata te puede prestar cualquiera, pero cuando te regalan tiempo, que es algo que no vas a poder devolver, creo que ahí se crea un lazo de amistad. La vida es tan corta y pasa tan rápido que el tiempo se torna en una cosa de mucho valor”, reflexiona con la sabiduría que dan los años.
Hoy, mientras ve de cerca el horizonte de su jubilación en la comuna, mira a su alrededor y no encuentra más que motivos para agradecer. Agradece a sus compañeros de oficina, a sus afectos de la vida y a ese grupo humano con el que compartió diez años en el torneo de fútbol amateur de Pavón luciendo la camiseta de Defensores de Empalme, equipo con el que se dio el gusto de salir campeón el año pasado. Y, sobre todo, a los pilares de su casa: su esposa María del Carmen y sus hijos Nicolino y Santino. 
“Me siento realizado, satisfecho y agradecido. Soy un agradecido de la vida y valoro mucho todo lo que me pasa. Trato de transmitir siempre buenas energías a la gente que me rodea y explicarles que la vida es muy corta y que hay cosas que no valen la pena una mayor preocupación. Hay cosas peores con solo mirar a tu alrededor y eso trato de transmitírselo a mis hijos también”, sostiene al hacer un balance de su historia.
En una sociedad que suele correr detrás de lo urgente y lo material, su capacidad para poner en pausa el mundo y valorar el tiempo como el regalo más sagrado de la existencia es, quizás, su mayor logro. Con la satisfacción del deber cumplido, el respeto de sus pares y el amor de una familia que cobijó bajo la calma de su pueblo, Jorge camina el presente con gratitud y sembrando buenas energías.