NOTICIAS
NOTICIAS
Villa Constitución
Talleres, handball y familia: los tres pilares de una misma pasión
A la espera de su segundo hijo y reconocido en el libro del Centenario del Monstruo, el pionero de la disciplina en Porvenir Talleres repasa una historia atravesada por la pertenencia al club, la amistad y el origen de su propio hogar.

Guillermo Bianco atraviesa semanas decisivas e intensas en Villa Constitución, entre la llegada inminente de su segundo hijo y la espera de la corrección final para convertirse en ingeniero. En medio de este presente cargado de expectativas, vive este momento junto a su esposa Jenny y su hijo Lorenzo, de 7 años, mientras aguardan la llegada de Giuliano para agrandar la familia.
Su vida está atravesada por un profundo sentido de pertenencia hacia Porvenir Talleres, un vínculo que heredó de sus raíces familiares y donde dio sus primeros pasos practicando fútbol, tenis y pádel. Su abuelo llegó desde Empalme para trabajar en el ferrocarril, en el tramo de vías que conectaba los talleres con Acindar. “Mi viejo nació en el club, fue de los que armó la cancha, las tribunas, todo. Hay un sentido de pertenencia muy grande”, recordó. Este año, la institución cumple sus primeros 100 años y Guillermo forma parte de esa historia; tal es así que Carlos Montini lo incluyó en el libro del Centenario que se presentará el próximo 30 de agosto.
Entre todas las disciplinas que practicó, el handball terminó transformándose en el gran pilar de su vida personal. En el club comenzó hace 14 años, cuando junto a un grupo de compañeros mudaron la actividad que antes desarrollaban en el CEF para fundarla desde cero en Talleres. En ese camino lograron dos ascensos al Nacional A en varones y el histórico ascenso en mujeres, lo que representó el logro más alto a nivel competitivo. Pero el impacto fue aún más profundo en lo afectivo, ya que en una competencia conoció a su esposa. “El handball me dio a mi hijo, a mi señora y a mi próximo hijo”, reconoce sobre esta disciplina a la que le dedica la mayor parte de su tiempo. En paralelo, y para divertirse con amigos, juega al fútbol desde hace 15 años en el Torneo de la Costa, además de competir en la Liga 3G representando a la Comuna de Godoy y en el certamen Interempresarial con Fertronic.
A la par de sus compromisos familiares y comerciales, se encuentra a un paso de cerrar una importante etapa personal en la Universidad Tecnológica Nacional. Luego de cursar hasta quinto año y quedar a solo ocho exámenes finales de recibirse, el inicio de una pasantía laboral lo fue alejando paulatinamente de las aulas. Transcurrieron prácticamente 10 años sin pisar la facultad, hasta que el encuentro con su compañero Alejo cambió el panorama por completo. “Para mí fue como un ángel, es buen tipo, compañero, y a esa edad tener a alguien así que quiera acompañar a alguien mucho más grande que él... creo que tuve mucha suerte de encontrar a un chico como él que me diga 'dale, vamos juntos'”, valoró sobre el impulso que lo motivó a retomar. Juntos armaron el proyecto final que hoy ya está entregado y en proceso de evaluación por parte de los profesores. Aunque reconoce que no proyecta ejercer la profesión, completar la carrera representa una meta indispensable en su vida. A la espera de la nota definitiva antes del nacimiento de Giuliano, la posible coincidencia de ambas noticias promete un doble festejo inolvidable para coronar un camino de esfuerzo, amistad y superación personal.