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Villa Constitución
Personaje de la semana: Mariano Fortuna
Del análisis de la actualidad a la creación de contenidos y el diseño de estrategias, construyó un perfil profesional amplio, guiado por el interés en los proyectos nuevos.

Mariano Fortuna nació en Villa Constitución y creció en el barrio 25 de Mayo. Allí, entre mucho verde y calles cortadas, compartió con sus hermanos una infancia de libertad al aire libre. Juan, hoy de 38 años, y Luciana, de 41, completaban aquel pequeño mundo familiar en el que jugar afuera era una costumbre y el barrio, una extensión de la casa.
Su madre, Claudia, fallecida hace algunos años, fue docente de nivel primario durante toda su vida. Su padre, Jorge, permaneció siempre ligado a Villa. Mariano reconoce que tenía una cercanía especial con ella: “Muy madre, muy cariñosa, muy de tener esa cercanía y ese contacto físico”. La educación también era un asunto de familia: tías y primas daban clases en Cristo Rey, la institución donde cursó el ciclo inicial, la primaria y la secundaria. Claudia llevaba a sus hijos, enseñaba y regresaba con ellos.
De aquellas aulas conserva amistades que comenzaron cuando apenas tenía cinco o seis años. Nombra a Juan Cruz “Tati” Carboni, kinesiólogo, y a Federico Giusti, veterinario, entre otros afectos que resistieron las mudanzas de la vida. En la adolescencia no tenía una vocación definida. Recién en quinto año eligió Ciencia Política, terminó la carrera y más tarde hizo una maestría en Administración de Empresas. “Siempre hay tiempo para cambiar y para arrancar de nuevo”, dice, acaso porque sabe cuánto pesa decidir el futuro a los 17.
El micrófono apareció cerca de 2011 con “El Elevador”, una propuesta compartida con Alejandro Bongiovanni que comenzó en radio, los sábados por la mañana, y más tarde llegó a la televisión sin perder su identidad de espacio conversado. Mariano ya estudiaba Ciencia Política y se dejó atraer por un medio nuevo. Con los años, el exceso de opiniones comenzó a cansarlo. Desinstaló Twitter y redujo el consumo de noticias. “Hay mucho ruido y poca señal”, resume. Ahora prefiere escuchar a quienes conocen un tema y seleccionar aquello que merece su atención.
Hoy vive en barrio San Martín, cerca del predio de Cilsa. Pasea con su perro, disfruta el parque y encuentra allí una pausa. También viaja a Rosario para hacer “Boludo, mirá esto (B, ME)”, los martes a las 19 por Marga TV, en YouTube. Allí hablan de cultura general, cine y deporte, pero buscan el costado económico o comunicacional que suele quedar fuera de foco.
Su presente profesional también lo encuentra ayudando a comercios y empresas a encarar una reconversión digital. Observa que la pandemia aceleró procesos y que las ventajas de los negocios locales se diluyeron ante nuevas formas de comprar y comunicarse. En una ciudad dependiente de la industria metalmecánica y siderúrgica, hoy golpeada, propone construir alternativas. “No digo que haya que hacer todo de una, pero sí arrancar en un camino de digitalización”, explica.
A los 40 años y de regreso reciente en Villa Constitución, no habla de una meta única ni de un sueño pendiente. Le interesan los procesos, la estrategia que obliga a pensar y el plan que pone cada jornada en movimiento. “Me entusiasman mucho los proyectos nuevos”, afirma. El programa le da un motivo semanal; la consultoría, la posibilidad de colaborar con quienes necesitan adaptarse. Su propósito actual es seguir sumándose a iniciativas que le importen y en las que pueda hacer un aporte preciso.
A lo largo de los años, Mariano cambió de formatos, proyectos y escenarios sin desprenderse de sus orígenes. En su presente todavía tienen lugar el barrio donde creció, los amigos de la escuela y los vínculos construidos en Villa Constitución. No se impone una meta definitiva: valora lo conseguido y mantiene la disposición para asumir nuevos desafíos. Con la experiencia como respaldo, apuesta por seguir formándose, compartir lo que sabe y participar en proyectos que tengan un sentido concreto.